Queja contra un nuevo restaurante de lujo

       MERIDA, YUCATAN.- En el recién inaugurado restaurante “La Casa de los Abuelos”, ubicado en la nueva plaza “Up Town”, por el rumbo de “Altabrisa”, algunos empleados carecen de los más elementales principios para tratar con los clientes, lo cual ha dado como resultado que muchos comensales opten por no retornar a dicho sitio.

Un ejemplo ocurrió ayer domingo cuando al filo de las 11.00 horas, tres miembros de una familia acudió al sitio para desayunar y entró al recinto por la puerta que está sobre la avenida “Víctor Manuel Correa Rachó” y al detectar una mesa disponible la ocuparon de inmediato, pero poco después apareció una mesera la cual sin mayores preámbulos les exigió que se levanten y la dejen libre, “porque estaba apartada”.

Sin embargo, los quejosos le dijeron que no había ningún aviso que señalara tal reservación, pero la doña, en tono casi grosero y prepotente les respondió que además tenían que registrarse en la recepción, situada en la otra puerta al otro extremo del local,  para ponerse en la lista de espera en razón de que había mucha gente.

Uno de los comensales aludidos,  casi molesto por la actitud de la empleada, le dijo que en la puerta donde ingresaron no había ningún letrero  que indique que tenían que apuntarse para esperar que les asignen una mesa, pero la mujer insistió en que desalojen la que ya habían ocupado por lo que el huésped pidió hablar con el gerente o algún alto mando de la empresa para que les brinde una explicación más fehaciente.

La mesera torció la boca y a regañadientes se retiró y enseguida arribó un sujeto a quien aquel joven le expuso la situación y el individuo, en forma amable admitió que era un error de la empresa no poner un aviso que señale la necesidad de registrarse en la recepción, pero reiteró que no podían quedarse en la mesa y les pidió que vayan a apuntarse en la lista de espera.

Como la familia le reclamó la falta de cortesía de la mesera y la omisión de notificar a los clientes que primero hay que apuntarse, el tipo se enojó y les ordenó que se levanten, por lo que molestos atendieron la exigencia y se marcharon, pero antes una muchacha del grupo le advirtió al sujeto que haría público el hecho, a lo que el empleado respondió burlón: “gracias por la publicidad”.      41

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *