El mundo se ilumina con la resurrección de Cristo

         MERIDA, YUCATAN.- El Arzobispo Metropolitano de Yucatán Gustavo Rodríguez Vega, encabezó anoche la ceremonia del fuego nuevo y la vigilia pascual, en la cual con la resurrección de Jesús, la luz triunfó sobre las tinieblas y tras su muerte iluminó a la humanidad.

Acompañado del Pbro. Oscar Cetina, Rector de la Santa Iglesia Catedral de San Idelfonso, de esta ciudad, en la puerta del perdón, el prelado bendijo el fuego nuevo con el que se encendió el Cirio Pascual y que poco a poco se fue compartiendo para que a final de cuentas el recinto quedara completamente iluminado con la luz de las velas que los fieles portaban en medio de los cánticos de gloria.

Posteriormente se leyó el evangelio de la resurrección: “Esta es la noche, en la que rotas las cadenas de la muerte Cristo asciende victorioso del abismo”, dijo solemnemente el padre Cetina.

En la liturgia pascual, el sacerdote dijo que con la resurrección Cristo nos ha concedido la salvación, la vida eterna. “Con el rito del fuego celebramos la victoria de él sobre la muerte”, subrayó.

“Llevaremos una vida nueva porque nuestro viejo yo fue crucificado con Cristo y ya no seremos del pecado. Vivamos ahora para Dios, muertos al pecado y alegres porque Cristo resucitado nos hace partícipes de su victoria y en la que renovamos nuestro bautismo”, apuntó.

“Que esta paz nos comprometa a ser testigos de Cristo resucitado en esta noche de eucaristía, que nos conceda la gracia de este compromiso pascual de ir al encuentro de quienes aún no han sido tocados por la luz de Cristo”, abundó.

Durante el rito religioso también se bendijo el agua, para renovar las promesas bautismales: “Tú además convertiste el agua en un instrumento de tu misericordia, por ella liberaste a tu pueblo de la esclavitud en el desierto y saciaste su sed con la imagen del agua viva”. Que esta agua nos recuerde ahora nuestro bautismo, que nos haga participar en la alegría de nuestros hermanos que han sido bautizados esta pascua, por Cristo Nuestro señor, Amen.

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